Caracas, domingo 05 de septiembre de 2010
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Materiales de apoyo1 - 15 Total: 38
Jürgen Habermas
Diálogo con Herbert Marcuse (1977)
Marcuse: Bueno, y ¿para qué necesitamos una revolución si no conseguimos un hombre nuevo? Esto es algo que nunca he entendido. ¿Para qué? Con vistas al hombre nuevo, naturalmente. Este es el sentido de la revolución tal como la vio Marx; no es el sentido de la revolución burguesa. En la revolución burguesa todavía se trata en realidad, del establecimiento del dominio de una clase en contra de otra clase en decadencia.  De todos modos, para eso también se requiere ya un nuevo sistema de necesidades, pero no un hombre nuevo de forma realmente radical. ... más
Bruno Latour
«¿Cree usted en la realidad?» Noticias desde las trincheras de las guerras de la ciencia
Pero quedaba aun una cuarta razón, todavía más dramática y más triste, que hizo que este giro hacia la «sociedad» se convirtiera en una catástrofe que nítidamente pisaba los talones de la revolución kantiana. Las exigencias de conocimiento de todas esas pobres mentes, prisioneras en sus interminables filas de vasijas, pasaron a formar parte de una historia aun más extraña, quedando asociadas a una amenaza mucho más antigua, el miedo al imperio de las masas. Si la voz de mi amigo había vacilado al preguntarme «¿Cree usted en la realidad?» no había sido sólo porque temiese que pudiera haberse perdido toda conexión con el mundo exterior, sino, sobre todo, porque le preocupaba que pudiera respo... más
Emilio Lamo de Espinosa
La sociedad reflexiva
En qué inmensa medida la realidad social ha sido conformada por la ciencia social es algo de lo que no acabamos de ser conscientes, debido a que no sólo somos científicos sociales, sino también, y sobre todo, miembros de nuestra sociedad, que damos por supuesto lo que nuestra sociedad da por supuesto. Un ejemplo claro: el concepto de rol, quizá uno de los más neutros de la panoplia sociológica. Pues bien, los estudios sobre la distancia de rol ponen de manifiesto que los actores, no sólo son conscientes de que representan roles, con derechos y deberes codificados, sino que además utilizan y manipulan los roles que representan, desidentificándose de ellos, elaborando estrategias de presentación de sí mismos funcionales para sus propios objetivos.más
Orlando Fals Borda
La crisis, el compromiso y la ciencia
 Ahora bien, aun reconociendo las diferencias lógicas de nivel que existen entre el compromiso ideológico y el proceso acumulativo de inferencias, ocurre que éste no avanzaría sin la ayuda catalítica del primero. Como se ha observado en varios países y para otras ciencias más avanzadas que la nuestra, el conocimiento científico puede irse acumulando ad infinitum, ritualmente, sin que la ciencia avance, produciendo en cambio confirmaciones y reconfirmaciones de hipótesis o acumulación de meros datos, pasando incluso al clisé y lo insulso e impidiendo síntesis comprensivas. Hasta se puede llegar a saber mucho de un proble... más
Friedrich Engels
Las grandes ciudades
 Y lo que es cierto en cuanto a Londres, lo es igualmente respecto de Manchester, Birmingham, Leeds y todas las grandes ciudades. Indiferencia bárbara por todas partes, dureza egoísta de un lado y miseria indecible del otro lado, la guerra social por todas partes, el hogar de cada uno en estado de sitio, por todas partes pillaje recíproco bajo el manto de la ley, y todo con un cinismo, una franqueza tales que uno se horroriza de las consecuencias de nuestro estado social tales como aparecen aquí en su desnudez y ya no se asombra uno de nada, sólo de que todo este mundo loco no se haya desmembrado todavía.... más
Émile Durkheim
El suicidio y los estados psicopáticos
 No existe ningún estado psicopático que sostenga con el suicidio una relación regular e incontestable. Porque una sociedad contenga más o menos neurópatas o alcohólicos no se darán en ella más o menos suicidios. Aunque la degeneración, bajo sus diferentes formas, constituya un terreno psicológico, fácil a la acción de las causas que pueden determinar al hombre a matarse, no es por sí misma una de estas causas. Se puede admitir que, en circunstancias idénticas, el degenerado se mate más fácilmente que el sujeto sano; pero no se mata necesariamente en virtud de su estado. La potencialidad ... más
Ernst von Glasersfeld
Despedida de la objetividad
La revolución que se ha puesto en movimiento en nuestro siglo es más profunda que la de Copérnico, que expulsó al hombre de su soñada situación de privilegio en el centro del universo. Después de Copérnico pudimos seguir considerándonos la "coronación de la creación" y alimentó la creencia de que éramos los únicos capaces de conocer, por lo menos a grandes rasgos, la consistencia de la creación. El siglo XX ha hecho ilusoria esa creencia. Sea lo que fuere lo que entendemos por "conocimiento", ya no puede ser más la imagen o la representación de un mundo independiente del hombre que hace la experiencia. Heinz yon Foerster lo ha dicho con ejemplar concisión: "La obj... más
Paul K. Feyerabend
Los universales como tiranos y como mediadores
Pero, ¿podemos vivir sin universales? ¿Es posible incrementar nuestro conocimiento preservando su imprecisión? Y, ¿no ha comenzado ya la represión de lo que es genuinamente subjetivo en las relaciones personales y, por consiguiente, en el reino de la política, que no puede existir sin algo que todos compartan? «Hablando con conocimiento, ellos deben agarrarse con fuerza a lo que es compartido por todos, como una ciudad se aferra a sus leyes, e incluso con más firmeza», escribe Heráclito (Fragmento 114). De acuerdo. Sin embargo, todo depende de cómo es alcanzado «lo que tenemos en común» y cómo gobierna una vez aceptado.
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Paul K. Feyerabend
¿Qué realidad?
Dicho de otra forma: en ciencia, es real lo que está unido al experimento mediante pasos análogos a los que unen los objetos cotidianos a «la evidencia de los sentidos». Pero, ¿qué son los objetos cotidianos y de que características estamos hablando?
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Paul K. Feyerabend
El fin de la epistemología
 ...una explicación general de las circunstancias en que una norma particular va a ser aplicada se convierte en algo tan imposible como una explicación general de las condiciones de los eventos históricos. Todo lo que podemos decir es quién hizo qué, en qué circunstancias, qué resultó, y podemos tratar de recordar las acciones para futuras consultas, como hacen los políticos cuando aprenden los trucos de sus predecesores para salir de situaciones engorrosas. 
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Cornelius Castoriadis
Alcance ontológico de la historia de la ciencia
En la "naturaleza" no viva no hay "información" para el ser vivo, es éste quien crea hasta los bits de lo que, para él, es información. Asimismo, en el dominio social y político, el término autoorganización es utilizado por quienes, ignorando la radicalidad de la autocreación de lo históricosocial, persisten en pensar (que se den cuenta de ello o no) en términos de un "individuo" (que posee por su nacimiento, no se sabe cómo, lengua, entendimiento, miras reales y articuladas, etc., en suma, un ser de ficción frente al cual los centauros y las quimeras enrojecerían de vergüenza por su propio realismo), individuo que, multiplicado en un número suficiente de ejemplares ... más
Serge Moscovici
La historia humana de la naturaleza
Desde siempre, la descripción y la explicación de la naturaleza ha tenido directamente por punta de partida al hombre. El hombre y su experiencia del sentido son el centro a partir del cual los fenómenos se disponen en un orden real e inteligible. Pero, desde el nacimiento de la ciencia clásica, todo el camino recorrido ha tendido hacia una meta única: desaliar al hombre de la naturaleza, borrar sus rastros para hacerla aparecer como una multitud de objetos y eventos separados. Toda relación entre uno y otra es el residuo de un modo arcaico de percibir y de pensar involucra efectos nefastos: perturbaciones de la razón, por el lado del hombre, opacidades de la observación, del lado de la naturaleza.... más
Max Weber
Sobre algunas categorías de la sociología comprensiva
 A la inversa, datos estadísticos (y entre ellos se cuentan muchos datos de la «psicología experimental»), todas las veces que denoten el decurso o las consecuencias de una conducta que encierre en sí algo interpretable de manera comprensible, quedan para nosotros «explicados» sólo cuando reciben también una efectiva interpretación provista de sentido en el caso concreto. El grado de racionalidad con relación a lo regular de un actuar es, para una disciplina empírica, una cuestión en definitiva también empírica.
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