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El 64 y el 65: Cuando unas muertes duelen más que otras

 

Daisy D'Amario
José Guillermo Pérez

 

Como para tantas otras cosas, la gente se expresa —y tiene derecho a expresarse—, de manera distinta sobre los hechos, de enfocar las cosas que le interesa o mueve sus emociones y omitir las que no le interesa o no afecta sus sentimientos. Esto vale incluso ante ese hecho tan irreparable que es la muerte. Así como ante las 65 muertes que, al momento de escribir este artículo, ya se contabilizan en Venezuela en poco más de dos meses de protesta contra el gobierno.

Que el comportamiento de la gente, movida por sus intereses y sentimientos particulares, afecta al conjunto de la sociedad, no cabe duda; y cuanto más particulares estos más susceptibles de generar desequilibrios en el juego de los enfoques y omisiones. Las personas contribuyen y generan efectos de agenda y espirales de silencio, como se ejemplifica muy bien en las redes sociales electrónicas. En resumen: de unas muertes se habla y de otras no, unas muertes indignan y de otras ni se sabe. El problema central, sin embargo, no deriva de la gente.

El domingo 4 de junio, murió Orlando Figuera, un joven de 21 años al que le fueron infringidas graves lesiones en medio de una manifestación opositora el 20 de mayo en circunstancias ampliamente debatidas por algunos sectores en las redes sociales venezolanas. Como reseña un artículo en la BBC, la versión oficial del Ejecutivo sostiene que fue agredido por su posición política (o, bastante cercana, por ser considerado como infiltrado en una manifestación opositora); otras versiones sostienen que el joven iba a robar en medio de la manifestación, sumándose su caso a otros de linchamiento que han venido sucediéndose en Venezuela (BBC, 22/may./2017, http://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-40007635) [*]

Aún sin esclarecerse, hace pocos días la fiscal Luisa Ortega Díaz informaba que habían sido identificados los presuntos autores, así como de su delicado estado de salud:

“...este muchacho está muy delicado... Y el fiscal, que lleva la investigación, solicitó al hospital que le realizaran una serie de tratamientos, porque si continúa así puede perder la vida, es necesario que se continúe con un tratamiento adecuado, allí tienen que hacerle unas curas; y nosotros, el fiscal pidió, en el marco de garantizar el derecho a la vida, que los médicos observaran tal circunstancia que está presentando este joven” (ORTEGA DÍAZ, 02/Jun./2017, https://youtu.be/3jBUpqc0QJE).

Orlando Figuera fue víctima de un linchamiento colectivo espantoso en la zona de Altamira (Caracas) que fue reseñado, con distintos grados de equilibrio, por la prensa venezolana e internacional, a partir de las imágenes de un joven negro asediado por un grupo de manifestantes y corriendo en llamas ya prácticamente desnudo, que fueron captadas por usuarios de los sitios sociales y reporteros gráficos. El mismo Presidente de la república, transmitió las imágenes en cadena de radio y televisión para todo el país, según sostiene este medio oficialista:

“Recordemos que el primer mandatario nacional difundió en cadena de radio y televisión varios videos grabados el pasado sábado en el municipio Chacao del estado Miranda, uno de ellos con imágenes en las que un joven corría envuelto en llamas en medio de un grupo de personas y donde claramente se aprecia que al hombre identificado como Orlando José Figuera de 21 años lo intentaron quemar los manifestantes opositores”. (Lechuguinos, 25/May./2017, http://ow.ly/aPSh30c4XjW)

De acuerdo a la BBC el presidente Maduro se refirió al hecho del siguiente modo: "Una persona fue incendiada, golpeada, apuñalada (...) casi lo linchan porque uno gritó que era chavista". En esta misma línea, las televisoras estatales venezolanas Telesur y Venezolana de Televisión (VTV), informaron de la agresión y la muerte, apuntando que existió una motivación política y a la culpabilidad de la oposición venezolana. Esta difusión ha llevado a que incluso públicos de otros países, afines al gobierno venezolano, le hayan solicitado a este acentuar la represión que ejercen los organismos de seguridad del Estado.

 

 

Bajo la noticia de la última imagen, del portal de VTV, se recogen las publicaciones en horas de la madrugada del Ministro de Comunicación en su cuenta en Twitter, en las que informó sobre la muerte, y entre ellas: «Así llegó a hospital el hoy occiso Orlando Figuera tras agresión de manifestantes q prensa internacional insiste en pintar como "pacíficos"» acompañado de otra gráfica, distinta a la precedente, del joven corriendo quemado y desnudo. El Defensor del Pueblo también por esta vía publicó varios comentarios refiriéndose al hecho: «Orlando Figuera golpeado,acuchillado y quemado vivo por "manifestantes" es el #SIMBOLO d CRIMENES DE ODIO en VZLA». Asimismo, en la edición de ayer,  5 de junio, del programa presidencial dominical, Maduro, poco después de afirmar que Figuera había sido sometido a grandes cuidados -posiblemente en respuesta a las declaraciones de la fiscal-, lamentó la muerte del muchacho bajo estos términos, «Quienes quemaron el cuerpo de Orlando Figuera dejeron [SIC] en esa gráfica lo que le han querido hacer a Venezuela» (@VTVCanal8, 04/Jun./2017, https://twitter.com/VTVcanal8/status/871418970963939328). Según el presidente, la televisión y las redes sociales serían las incubadoras del odio que motivó el crimen. Asimismo, según la reseña de VTV del programa, el Presidente anunció que dará una casa a los padres de la víctima:

 

 

En horas de la mañana del sábado 03 de junio también se anunció la muerte de Yoiner Peña. Según la información publicada en el portal web del Ministerio Público el joven de 28 años se encontraba en los alrededores de la avenida Barquisimeto (estado Lara), en el momento en que se desarrollaba una protesta el 11 de abril (aunque algunos medios señalan la noche del 10 de abril) y recibió disparos provenientes de una camioneta que lo habrían dejado parapléjico. Distintos medios recogen declaraciones de la madre de Yoiner Peña, en que se vincula la falta de medicamentos adecuados para su tratamiento como causa definitiva de su muerte tras dos meses de hospitalización.

“La señora dijo que no sabe cómo ocurrió el su­ceso. ‘Lo que sé es que se formó un tiroteo cuando iba a la casa y desde ese día no me separé de él’ exclamó con rostro de mucho cansancio. Yoinier vivía en el ba­rrio El Carmen. La mamá relató que en su estadía en el hospital, el mucha­cho siempre se mantenía despierto y le costaba quedarse dormido. A causa del balazo, la salud de Yoinier se com­plicó. ‘Jujú’ [Nombre cariñoso otorgado por su madre a Yoiner Peña] tenía una in­fección que se agudizó ante la falta de antibióti­cos. Además el proyectil le perforó el colon y la co­lumna L2 y L3 según el estudio médico”. (La Prensa. 04/Jun./2017, http://www.laprensalara.com.ve/?p=111589)

Las circunstancias que rodean el suceso —si participaba o no en la protesta, su posición política, si fue herido por civiles afectos al gobierno, guardias nacionales o los propios manifestantes— son confusas, lo que no ha impedido que algunos voceros progubernamentales (el Defensor del Pueblo, algunas cuentas en Twitter asociadas al chavismo) y, principalmente, de la oposición hayan reivindicado su muerte tanto para ejemplificar los actos “terroristas” de los manifestantes, por los primeros, como la violenta represión del Estado, por los segundos. Sin embargo, y a pesar de las condiciones especiales de Yoiner Peña, quien según declaraciones de la madre sufría discapacidad auditiva y psicomotriz, no parece que se hayan hechos los mismos esfuerzos por parte del Estado para preservar su vida y atenderlo, a pesar de la solicitud por parte del presidente de la Confederación Sordos de Venezuela (Consorven) de realizar mayores esfuerzos para que haya, al menos, un mayor acceso a la información (incluyendo criterios para discapacidades auditivas) que permita resguardar la vida a personas inocentes.

No solo la presencia del Estado habría sido diferente en materia de salud —dando por ciertas tanto las declaraciones del Presidente de la república sobre la atención a Figuera como de la madre de Peña sobre su hijo—, sino que también en el tratamiento de las noticias ha sido radicalmente distinto. Más que un desequilibrio informativo por los encuadramientos de las noticias, o por diferencias métricas “normales” de cobertura, es que no puede encontrarse información alguna sobre la muerte de Yoiner Peña en los sitios web y en las cuentas de Twitter de los medios públicos más importantes: VTV, Telesur, Radio Nacional de Venezuela, Correo del Orinoco; tampoco hay reseñas noticiosas por parte de estos sobre alguna declaración del presidente Nicolás Maduro acerca del venezolano número 64 en morir en medio de las protestas.

Estos medios públicos no dieron cobertura a la muerte de Peña, pese a que el gobernador del estado Lara, otros medios de comunicación venezolanos -incluso otros públicos menos relevantes-, organizaciones de DDHH, usuarios de las redes, informaron sobre ella. Tampoco cubrieron las declaraciones del propio Defensor del Pueblo: «@Defensoria_Vzla lamenta informar de muerte #HOY d joven discapacitado Yoiner Peña (28), herido mortalmente en #barricada el 10A (Lara)». (@TarekWiliamSaab, 03/Jun./2017, https://twitter.com/TarekWiliamSaab/status/871074741876129793)

Así, pese a que el Defensor subraya la pertenencia de Peña al partido de gobierno y apunta a las barricadas de la oposición como las responsables, hay una invisibilización de su muerte que posiblemente obedezca a que representantes de la oposición subrayan, por su parte, que participaba de la protesta, o su cercanía a líderes opositores (como podría desprenderse de una foto posteada por el gobernador de Lara), o por las controversias sobre los autores de los disparos contra quienes estaban reunidos en el lugar protestando (hay controversia también sobre si había barricada o concentración).

Las muertes 64 y 65 de venezolanos en el contexto de la protestas apenas las separan 24 horas. Ambas están rodeadas de controversia social. Una sobre las motivaciones, otra sobre el modo y ambas sobre si pueden ser “sumadas a las bajas” de la posición política oficialista u opositora. Y las víctimas y sus familias evidencian las problemáticas sociales que enfrentan los venezolanos: por deudas sociales no saldadas o por los enormes padecimientos en torno a la escasez. Hay algunas diferencias: una ocurre en la capital, en una zona tenida como rica (en un contexto que cada vez muestra más las marcas urbanas de la crisis económica), la otra en el interior del país; el tipo de lesión de las víctimas no llaman igual la atención de algunos públicos (sobre todo en un país con las altas tasas de homicidios por armas de fuego que exhibe Venezuela); y hay también una comunicabilidad distinta, es muy difícil evitar el horror que producen las imágenes del cuerpo de Figuera en llamas.

Pero la principal diferencia, la que más importa, es que ambas muertes no movilizan igual al Estado venezolano. No nos referimos a la estrategia del gobierno de deslegitimar las protestas por la violencia, real o aumentada, de manifestantes. Como muestra la experiencia alrededor del mundo, no es excepcional este comportamiento de los gobiernos; basta ver cómo estos, con distinto signo, y diferentes poderes asociados, califican a los que protestan por los episodios nada infrecuentes de violencia que ocurren durante las manifestaciones (vándalos por lo típico, terroristas por lo extremo). Y la muerte es, naturalmente, el mayor acontecimiento de la violencia, sinónimo mismo de violencia. Y el más útil, por tanto, a las explotaciones ideológicas y políticas.

Aun así, cabría esperar que los medios públicos, que los espacios estatales que en principio son de todos y mantenidos por todos, enfocasen y de manera equivalente, democráticamente, la muerte de los venezolanos. Quien se haya asomado a la comunicación pública venezolana entiende que las diferencias, la discriminación informativa y la subrepresentación social, no se limita ni de cerca a los casos que hemos tratado aquí ni a las muertes ocurridas en el actual período de protestas. Los silencios, las subestimaciones, hacer desaparecer simbólicamente al otro, por covertirlo en mercancía política, o por, más ampliamente, deshumanizarlo personal, social, cultural y políticamente, o invisibilizarlo, tiene mucho que ver con la conflictividad que experimenta Venezuela. Más exactamente: es violencia que incuba violencia.

 



* POST SCRIPTUM: Después de la publicación de este artículo, el Ministerio Público venezolano actualizó el informe de “Balance de víctimas fallecidas y lesionadas durante manifestaciones en abril-junio de 2017”, que incluye un resumen de los últimos casos registrados, los que hemos tratado aquí: los de Yoiner Peña (64) y Orlando Figuera (65). Sobre este último, el MP confirma ahí la segunda de las tesis expuestas. De acuerdo al informe, Orlando Figuera habría sido víctima del ataque de una persona con la que tuvo un altercado por razones laborales anteriormente y quien lo acusó ante los manifestantes de estar robando, momento en el que habría sido atacado por un grupo de estos (MINISTERIO PÚBLICO, 07/jun./2017, http://www.mp.gob.ve/c/document_library/get_file?uuid=d50694d1-371d-4410-a745-3bf9fff2e3b8&groupId=10136).

 

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